No son tiempos fáciles para los Gobiernos de Europa y eso se nota en Berlín. El camino que han marcado las elecciones europeas y francesas han impregnado en el Gobierno alemán la certeza de que el sentimiento de los votantes se está desplazando hacia la ultraderecha en casi todos los países y de ahí que el canciller, tan dado a mantenerse al margen de los procesos electorales de otros países, hiciera una excepción ante el horizonte que parecía vislumbrarse en el país vecino. Tras la devastadora derrota en la primera vuelta de las legislativas, Olaf Scholz apoyó públicamente a…
