En medio de un mar de hinchas amarillos en Frankfurt, la selección de Rumanía reaccionó a la arenga previa al partido por parte de su seleccionador, Edward Iordanescu, y logró algo que el mismo estratega describió como “un momento histórico” al superar la fase de grupos de una Eurocopa por primera vez desde 2000. Iordanescu se defendió airadamente de las afirmaciones de que su empate a 1-1 con Eslovaquia había sido manipulado para asegurar la clasificación de ambos equipos, ya que la intensidad del partido y el total de 22 disparos sugieren que no fue así.
